El triángulo Pikler, el desarrollo y la mirada adulta en grupos multi-edad.
El triángulo Pikler se volvió, en los últimos años, uno de los materiales más difundidos en espacios de primera infancia.
Muchas veces aparece asociado a la idea de estimulación, desarrollo o aprendizaje.
Sin embargo, lo más interesante de este material no está en lo que enseña, sino en lo que permite.
El triángulo Pikler
no enseña.
No dirige.
No anticipa.
Es el cuerpo del niño el que lo vuelve algo.



El triángulo Pikler en un grupo multi-edad
En un grupo multi-edad no todos hacen lo mismo, pero todos hacen algo propio.
Algunos observan desde lejos.
Otros se acercan y se sostienen.
Otros trepan, atraviesan, combinan.
Cada niño encuentra un nivel de desafío posible.
El entorno no iguala.
Acompaña la diversidad de ritmos y momentos del desarrollo.



El triángulo Pikler también ofrece distintos caminos a los adultos
En los primeros encuentros con el triángulo, algo que aparece con mucha fuerza no es solo la exploración de los niños, sino los hábitos de los adultos.
La ayuda surge rápido.
Sale casi sola.
Desde el cuidado, desde la intención de proteger, y también desde lo aprendido en otros espacios, donde intervenir y asistir es la forma habitual de acompañar.
No se trata de quitar esa ayuda ni de decir “así no”.
Se trata de revisarla.
A veces, acompañar implica aprender a esperar.
Observar un poco más.
Darse tiempo para ver qué hace el niño cuando no intervenimos de inmediato.
Ese tiempo no siempre es fácil.
Puede generar inquietud, dudas o incluso temor.
Pero es en ese espacio donde muchas veces aparecen soluciones propias, pequeños descubrimientos y formas de resolver que fortalecen la confianza y la autonomía real.
Acompañar también es aprender a confiar:
en el niño,
en el proceso,
y en uno mismo.
Los guiones orientan.
La experiencia transforma.
En mi caso,
la observación y registro
hacia afuera y hacia adentro,
me ayuda,
a acompañar sin intervenir
(o interviniendo lo necesario).


En crEO no buscamos materiales perfectos.
Buscamos crear condiciones para que el juego y el desarrollo puedan desplegarse.
El triángulo, así como el resto de las estructuras del espacio, son sólo un soporte.
Lo que transforma la escena es la mirada.
En este otro artículo te cuento por qué y cómo elegí el triángulo que usamos en crEO.