¿Qué hacen los adultos en un grupo de juego libre para bebés?

Muchas familias que llegan a crEO tienen la misma pregunta: ¿Qué hacen los adultos durante un grupo de juego libre?

¿Hay que jugar con el bebé?
¿Hay que proponer actividades?
¿Hay que intervenir cuando algo pasa?

En los grupos de movimiento y juego libre en crEO, el rol del adulto es distinto al que solemos imaginar cuando pensamos en actividades para bebés.

No se trata de entretener, dirigir o enseñar algo en particular. Se trata de acompañar, observar y sostener el entorno.


Acompañar no es lo mismo que dirigir

En muchos espacios para bebés, los adultos suelen proponer juegos, mostrar cómo usar los materiales o guiar la actividad. Se espera que el bebé haga tal o cual cosa. Y si no lo hace se lo estimula para hacerlo.

En un espacio de juego libre, el punto de partida es otro: la iniciativa del bebé. Cada bebé explora el espacio, los materiales y su propio cuerpo a su manera y a su ritmo.

El adulto acompaña desde una presencia atenta y disponible, interviniendo sólo cuando es necesario para cuidar o sostener el encuadre.

A veces, el gesto más importante del adulto no es hacer algo, sino dar tiempo y espacio para que algo ocurra.


La observación como herramienta

Observar puede parecer algo simple, pero es una práctica profunda.

Cuando el adulto observa sin adelantarse constantemente, empieza a descubrir cosas que a menudo pasan desapercibidas:

  • cómo el bebé prueba diferentes movimientos
  • cómo repite una acción para comprenderla mejor
  • cómo se interesa por lo que hacen otros bebés
  • cómo encuentra soluciones propias

La observación permite comprender mejor los procesos del bebé y confiar más en sus capacidades.

La propuesta del observarles en silencio sin intervenir me encantó. Catalina amó el espacio. Estuvo muy activa. Se sintió feliz.

Karen M.Mamá de Catalina

Estar disponibles

Acompañar tampoco significa “desentenderse”.

Los adultos permanecen presentes y disponibles. Si el bebé necesita ayuda, contacto o sostén, el adulto está ahí. Si necesita un límite o cuidado, también.

La diferencia es que la intervención no se adelanta al proceso del bebé, sino que aparece cuando realmente es necesaria.


Un grupo de juego libre es un espacio también para los adultos

En los grupos de crEO, los adultos no sólo observan. También hay momentos de conversación donde se comparten preguntas, resonancias y experiencias de lo observado durante el grupo o de la crianza cotidiana.

Muchas familias descubren que el grupo no sólo acompaña el desarrollo de su bebé, sino también su propio proceso como mapadres.


Aprender a hacer menos

A veces, acompañar el juego libre implica algo que al principio puede resultar desafiante:

hacer un poco menos.

Menos estímulos, menos consignas, menos intervención constante.

Y en ese espacio que se abre, aparecen cosas muy valiosas:

  • más iniciativa del bebé
  • más concentración
  • más exploración
  • más confianza en los propios procesos

Vivirlo para comprenderlo: asistir a un grupo de juego libre

Muchas de estas cosas se entienden mejor cuando se viven.

Por eso, muchas familias llegan a un grupo con dudas sobre cómo funciona y se sorprenden al descubrir la riqueza que aparece cuando los bebés cuentan con tiempo, espacio y presencia.

Si querés conocer cómo es la experiencia en la práctica, podés reservar un encuentro de prueba y observar qué sucede cuando el juego surge desde la iniciativa del bebé.

“Para mí y para mi hijo, empezar a ir a crEO fue un antes y un después. Lo recomiendo muchísimo.”

Sonia (Mamá de Ramón)

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