Suele haber mucha confusión respecto al mobiliario para bebés, tanto el destinado al juego libre como el pensado para los momentos de cuidado y para fomentar la autonomía.
Hoy es frecuente encontrar productos promocionados como “Pikler”, “Montessori” o “Waldorf” sin demasiado fundamento y, muchas veces, de forma completamente aleatoria.
Incluso un mismo producto puede aparecer asociado a dos o tres de estas etiquetas, lo cual resulta confuso, ya que se trata de enfoques diferentes, aunque compartan algunos puntos en común.
Por eso armamos este listado con algunas marcas y emprendedores que buscan trabajar con mayor coherencia y respeto: ya sea reproduciendo modelos originales, o diseñando mobiliario propio inspirado en los principios del movimiento libre, la autonomía y el ambiente preparado.
Además de cuidar la calidad de los materiales y el diseño, estas propuestas suelen ser más responsables y honestas a la hora de comunicar qué hacen y desde qué inspiración trabajan.
Este no es un listado exhaustivo. Probablemente existan muchos más proyectos valiosos.
Si conocés otros o querés compartir tu experiencia, podés contarlo en los comentarios para que el listado siga creciendo.
- Montedorf: Web / Instagram
- Mamá Cangura: Web / Instagram
- Kaia, creciendo en libertad: Web / Instagram
- Lala Montessori: Web / Instagram
- Bett Haus: Web / Instagram
- Irqichay: Web / Instagram
- Vive Libre: Web / Instagram
- Calma bambini: Web / Instagram








Qué aprendí armando crEO
Cuando empecé a armar crEO me encontré con algo que muchas familias también descubren: no es fácil encontrar mobiliario que respete realmente los principios del movimiento libre y la autonomía.
En muchos casos, los productos que se ofrecen como “Pikler” o “Montessori” no respetan las medidas, las proporciones o la solidez necesarias para que el bebé pueda usarlos con seguridad y libertad.
Mi primer acercamiento fue en 2020, cuando le compré a mi hijo un triángulo Pikler. Después de buscar bastante, notaba que casi ningún mobiliario disponible en ese momento respetaba las medidas originales. Finalmente encontré el trabajo de Vanesa Valle, de Juego y Crianza, en Neuquén.
Lo que me sorprendió fue que ella fabricaba los triángulos siguiendo las medidas del diseño original Pikler y que, además, se había formado en el Instituto Pikler. Lamentablemente ya no fabrica mobiliario, pero ese triángulo sigue siendo hoy una de las piezas centrales del espacio.
Un tiempo después compré una hamaca balancín de Piodino, que resultó ser muy sólida y resistente. Es el tipo de material que, con el uso real de los bebés, demuestra rápidamente si está bien construido, y en este caso resistió muy bien el paso del tiempo.
Además es muy segura: la usan bebés desde el gateo y aprenden a manejarla solos, sin necesidad de asistencia. Incluso hoy, mi hijo, que ya tiene 6 años, sigue disfrutándola cuando viene al espacio.
A medida que crEO fue creciendo, pude ir sumando otros elementos. Incorporé un cubo de Pegadito a ti, usado, de muy buena calidad, y más adelante llegaron unas rampas de gateo que estaban en excelente estado y que pude comprar de segunda mano. Son piezas muy sólidas, y el uso cotidiano confirma lo importante que es la estabilidad en este tipo de mobiliario.
La última incorporación fue una cocinita de madera que encontré usada en Mercado Libre y que me enviaron desde Rosario. Es de una marca francesa llamada Moulin Roty y la elegí justamente por la calidad de los materiales y la construcción. La diferencia con muchas cocinitas actuales hechas en fibrofácil o MDF es enorme, incluso comparando con productos mucho más caros.
En el caso de los carritos de empuje, uno fue un regalo y el otro lo compré usado. Ambos son de madera maciza y funcionan muy bien. Esa fue otra cosa que aprendí en el proceso: muchas veces el mobiliario usado, si está bien hecho, es mejor que muchas opciones nuevas.
Con el tiempo entendí algo importante: no se trata de tener mucho mobiliario, sino de elegir pocas piezas, sólidas, estables y bien diseñadas, que realmente permitan al bebé explorar y moverse con confianza.
Otros mobiliarios que favorecen la autonomía
Además del mobiliario pensado para el movimiento libre, hay otros elementos que acompañan mucho la autonomía en la vida cotidiana.
Uno de los que más usamos es la torresilla de Lala Montessori. Funciona como torre de aprendizaje —para que los chicos puedan participar de actividades en superficies altas de forma segura desde que logran ponerse de pie— y también como silla de comer.
Está hecha en madera maciza, el diseño es simple y hermoso, y el material es paraíso, algo que hoy no es tan fácil de encontrar.
Para el proceso de dejar el pañal y ganar autonomía en el baño, usamos un banquito para inodoro de Irqichay, de excelente calidad que los bebés adoran y usan de mil formas.
Además, me regalaron un banquito mini que terminó siendo una de las estrellas de los grupos. Los bebés lo trasladan por todo el espacio y lo convierten en lo que necesitan: caballito, mesa, asiento… Es un buen recordatorio de algo importante: cuando un objeto es simple y sólido, el juego se vuelve mucho más creativo.
También recomiendo mucho el pata pata de NUYI. Es ideal para interiores porque tiene rueditas suaves, similares a las de una silla de oficina, y es bastante bajo (aunque tienen otros modelos).
En mi caso lo elegí porque mi hijo caminó muy temprano y era muy bajito, así que le resultó perfecto. Además, el diseño es muy cuidado; bastante distinto de muchos pata pata de plástico que se ven habitualmente.
También aprendiendo que el mobiliario puede acompañar mucho, pero no reemplaza lo esencial: el tiempo, el espacio y la posibilidad de que el bebé explore a su propio ritmo.
No se trata de tener más, sino de tener mejor (y de tener espacio)
Hoy, más que nunca, con la disponibilidad casi infinita de importaciones y productos fabricados en serie, es fácil caer en la tentación de comprar más porque es más barato. Y es comprensible: muchas veces eso parece permitir tener más opciones, más estímulos, más cosas.
Pero con el tiempo fui entendiendo que no siempre más es más.
También me parece importante valorar el trabajo de personas y emprendimientos locales que apuestan a fabricar mobiliario de calidad, cuidando los materiales, el diseño y el uso real que los bebés van a hacer de esos objetos. Son propuestas que suelen poner el cuerpo y el oficio en lo que hacen, y eso se nota en el tiempo.
Hay algo más que aprendí observando a los bebés en el espacio: en el movimiento y el juego libre, el espacio vale más que el mobiliario.
El mobiliario, sin suficiente espacio alrededor, pierde sentido.
No es tan seguro.
No es tan cómodo.
No permite ver ni moverse con libertad.Los bebés necesitan, sobre todo, espacio libre para desplegar su movimiento y expresar todo lo que tienen para expresar.
El mobiliario puede enriquecer el ambiente, pero no puede competir con el espacio.
A veces es difícil no caer en la tentación de llenar el ambiente de objetos, pensando que así los bebés estarán más entretenidos. Pero, paradójicamente, muchas veces ocurre lo contrario: cuando retiramos materiales y el espacio queda más despejado, algo se activa. Algo se enciende en el cuerpo. El movimiento aparece con más claridad, el juego se vuelve más profundo y la atención se organiza mejor.
Con el tiempo fui entendiendo que preparar un espacio no es agregar, sino elegir. Y muchas veces, también, quitar.