Familias migrantes en Buenos Aires: un espacio de juego y comunidad en crEO

Familias migrantes en Buenos Aires: un espacio de juego y comunidad en crEO

Un descubrimiento que no es casualidad

Cuando comencé con crEO, soñaba con crear un espacio para acompañar a mapadres y bebés en sus primeros pasos de vida compartida. Pensaba en la importancia del movimiento y el juego libre, de la observación consciente y del vínculo como refugio. Con el tiempo, mirando hacia atrás, me di cuenta de algo que me sorprendió: la mayoría de las familias que se acercan a crEO son familias migrantes en Buenos Aires.

No fue algo que busqué de manera consciente. Sencillamente ocurrió. Y como suele pasar en la crianza (y en la vida), me encontré preguntándome: ¿por qué será?

Encuentros de movimiento libre, juego y crianza para mapadres y bebés de hasta 24 meses en Saavedra

La experiencia de criar lejos de casa: familias migrantes en Buenos Aires

En la mayoría de los casos, los bebés que llegan a crEO nacieron acá, en Argentina. Sus familias se mudaron previamente por distintos motivos: estudios, profesión, oportunidades laborales o porque formaron pareja con alguien del país de destino. Y en ese nuevo territorio, llegó también la decisión de tener un hijo/a.

Lo que escucho una y otra vez en las charlas con los mapadres es una sensación común: la falta de tribu. No están los abuelos/as para sostener, ni las tías/os para acompañar, ni las amigas/os de toda la vida para escuchar.

Y tampoco están esas rutinas y rituales que se construyen en la intersección de cultura y familia: esas partituras de acciones en las que una madre o un padre puede apoyarse y descansar, sin tener que inventar todo de nuevo justo cuando toda la energía está puesta en cuidar una vida que empieza.

Así, el mapa de apoyos se va borrando y el aislamiento puede volverse una sombra.
En ese escenario, crEO aparece como un faro: un lugar donde la luz del encuentro disipa la soledad y donde, poco a poco, se tejen lazos y comunidad.

Criar inaugura un tiempo nuevo

Muchas familias llevan diez años o más en Buenos Aires, o en otras ciudades de Argentina. Sin embargo, el nacimiento de un hijo inaugura una época distinta. Los lugares, los vínculos y las rutinas construidas en esta tierra… ya no siempre son compatibles con las necesidades y ritmos propios que supone la crianza.

A veces, incluso, la forma en que concebimos y vivimos la crianza nos distancia de los lazos que habíamos tejido y de los vínculos conquistados. Convertirse en madre o padre puede empujarnos a buscar nuevas miradas, personas que se animen a mirar con otros ojos, a acompañar de una manera distinta.

No todas las familias se permiten esa transformación profunda a la que nos invita la maternidad y la paternidad. En crEO, esa experiencia se abraza sin prisa: se nombra, se honra y, poco a poco, se transforma en fuerza creadora.

Una biografía atravesada por el movimiento

Al reflexionar sobre este fenómeno, me di cuenta de que tal vez no sea casualidad. Mi propia historia está profundamente marcada por la migración, los cruces culturales y la construcción de comunidad estando en movimiento.

Recuerdo a mi mamá contando la duda que la desvelaba: ¿colegio inglés o francés? Su corazón se inclinaba por el francés, lengua y cultura que amaba, pero su intuición le decía que el inglés sería esencial en el futuro. Eligió el inglés, y con esa decisión me entregó una llave que, sin saberlo, me permitiría habitar distintos mundos a la vez.

Provengo de una familia 99,9% italiana, mis raíces se hunden en aquella migración italiana que llegó a la Argentina en el pasaje entre dos siglos, cargada de nostalgia y de esperanzas. Desde entonces la migración quedó inscripta en mi historia familiar. Hoy mi familia nuclear está desperdigada por el mundo: mi hermano vive en Panamá, mi hermana gira por Europa, mis primos también se distribuyen en distintos países, y mi papá emigró hace veinte años a España y luego a Chile.

Yo misma he vivido en otros lugares y viajado por trabajo. El cine me llevó a cruzar fronteras. De un viaje a México nació un cortometraje silente (sin diálogos) hecho de tela —Nuestra arma es nuestra lengua— que pudo ser entendido en cualquier idioma y circuló por más de 150 festivales internacionales. Con él recorrí Latinoamérica y Europa, acompañándolo como productora y directora de arte y animación.
De regreso en Argentina, la experiencia continuó: me convocaron para armar una plataforma de cortometrajes latinoamericanos y seguí tendiendo puentes, esta vez entre directores y públicos de toda la región.

Tal vez por eso no me sorprende del todo que crEO convoque a quienes llegan desde lejos: hay una sintonía, una comprensión que nace de la experiencia compartida.

Viajes, cine y lenguajes universales

El cine es un lenguaje universal capaz de atravesar fronteras: nos traslada a territorios lejanos, nos muestra otras realidades, nos mueve internamente y nos impulsa a salir del lugar conocido.

En ese sentido, el cine y la migración se parecen: ambos nos mueven, nos abren y nos invitan a reinventarnos.

El juego como lenguaje común

Hoy, al acompañar a familias migrantes en crEO, descubro otro lenguaje universal: el juego.
Así como el cine puede conectar a personas de distintas culturas sin necesidad de subtítulos, el juego libre une a bebés de diferentes países en un mismo espacio.

Hay algo profundamente en verlos compartir el mismo espacio. Un bebé que rueda, otro que explora, una mirada que se cruza… no importa el idioma, la cultura o la nacionalidad: en el gesto y en la risa aparece un lenguaje común. Y en ese encuentro, se abre también la posibilidad de comunidad.

Los adultos también respiran: saben que no están solos, que hay otros viviendo procesos similares, que se puede criar en red aunque la familia biológica esté lejos.


crEO como hogar simbólico de familias migrantes en Buenos Aires

Hoy entiendo que crEO no es solo un espacio de crianza y juego libre. Es también un hogar simbólico para familias migrantes que están tejiendo una vida nueva en Buenos Aires.

Cada encuentro me recuerda que la crianza necesita comunidad, que criar en soledad pesa demasiado, y que la migración puede ser menos dura cuando hay un lugar donde compartir el viaje.


¿Querés conocernos?

Si también sos mamá o papá migrante, este espacio es para vos. Te invito a conocernos, a dejar que tu bebé explore libremente y a encontrar una tribu en movimiento.

💛 Podés reservar tu entrevista gratuita [aquí] o venir a probar un encuentro.


Expat families in Buenos Aires: a space for play and community

At crEO, many families who join the groups are living far from their countries of origin. Some arrived in Buenos Aires for work or study, others for personal reasons. But many share a similar experience: raising a baby in a new place, far from the support networks they once had.

Over time, I began to understand that crEO is not only a space for free play and early childhood development. It often becomes something else as well: a small community where expat families can meet, share and feel supported.

Parenting in a new country can sometimes feel lonely. Having a place where babies can explore freely while adults connect with others going through similar experiences can make a big difference.


Free play as a meeting point

In the groups, babies move, explore and observe each other. Language differences rarely become a barrier. Babies connect through movement, curiosity and play. Adults, meanwhile, share stories, questions and everyday experiences of raising children in a new environment.

In many cases, these encounters become the beginning of friendships and support networks that extend beyond the group itself.


Finding a community while raising a baby abroad

For many parents living abroad, one of the biggest challenges is building a new sense of community. Spaces where families can meet regularly, observe their babies, and share the experience of early parenthood become especially valuable.

Over time, many parents describe crEO as a place where they can watch their baby grow and also find connection, conversation and support.


Baby playgroups in Buenos Aires

crEO offers baby playgroups in Saavedra, Buenos Aires, where babies and caregivers can share time in a calm, prepared environment. Families from different countries often participate, and groups naturally become multicultural spaces where different languages and experiences coexist.

If you are living in Buenos Aires and looking for a place where your baby can explore freely while you meet other families, you are welcome to come and experience a group.

Sometimes, what begins as a playgroup becomes the beginning of a small community.

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