
En los encuentros de juego libre para bebés en crEO, el movimiento y la exploración surgen desde la propia iniciativa.
No buscamos que los bebés “hagan algo” en particular.
No hay consignas, actividades dirigidas ni objetivos a cumplir.
Lo que sí hay es tiempo, espacio y presencia.
El juego sucede cuando el entorno está preparado y el adulto puede correrse del hacer para pasar al estar.
El rol del bebé: iniciativa, exploración y sentido



Los bebés son pequeños maestros del arte de estar presentes.
No llegan para que los apuremos ni para que los llevemos de la mano hacia un resultado.
Llegan para recordarnos algo esencial:
cómo habitar el ahora sin expectativas, sin más objetivo que estar.
En el juego libre, el bebé:
- explora desde su propia iniciativa
- prueba, repite, se detiene, vuelve a intentar
- construye sentido con el cuerpo y el movimiento
- se encuentra con otros desde la observación, la imitación y la curiosidad
Cuando no intervenimos de más, el juego se organiza solo.
El cuerpo sabe hacia dónde ir cuando encuentra condiciones que lo sostienen.
El rol del adulto en el juego libre: acompañar sin dirigir



El adulto no necesita enseñar o corregir, sino sostener el entorno y la presencia.
Acompañar no es lo mismo que intervenir.
Mirar no es lo mismo que corregir.
En crEO practicamos una presencia atenta, disponible, que confía en la iniciativa del bebé y en su capacidad de construir sentido a través del movimiento y el juego.
El rol del adulto es:
- preparar el entorno
- cuidar el encuadre y la seguridad
- observar sin adelantarse
- sostener sin invadir
Y también —quizás lo más desafiante—
sostenerse a uno mismo:
la ansiedad, la urgencia, el deseo de “ayudar”, de enseñar, de mostrar.
A veces, lo más potente que podemos hacer
es no hacer.
Guiamos en la vida, no guiamos en el juego
Esta es una idea central en crEO.
Los adultos guiamos en la vida:
ponemos límites, cuidamos, nombramos, organizamos el mundo.
Decidimos a dónde ir, cómo, cuándo, con quién. Construimos rutinas, rituales y entornos.
Pero en el juego no necesitamos guiar. Porque el juego es el espacio donde el bebé:
- ensaya su autonomía
- se escucha
- se regula
- se expresa
- se descubre capaz
El juego no dirigido permite que el bebé construya sentido a través del cuerpo.
Cuando guiamos el juego, interrumpimos procesos que están en pleno despliegue.
Cuando confiamos, esos procesos pueden desplegarse y profundizarse.
Encuentros de juego libre para bebés: el valor de la experiencia compartida
En los encuentros, el juego muchas veces sucede en paralelo.
Los bebés observan a otros, resuenan, se inspiran, se espejan, se acercan y se alejan.
Compartir no se impone.
Nace de la curiosidad y del deseo genuino de encuentro.
Con adultos presentes, atentos y disponibles, el espacio se vuelve un lugar donde:
- los vínculos pueden afianzarse
- los tiempos se respetan
- los procesos se vuelven más profundos



Vivirlo para comprenderlo: juego libre para bebés
Muchas de las cosas que suceden en un encuentro de juego libre no se entienden del todo desde la palabra. Se comprenden en la experiencia.
Por eso, en enero abrimos nuevos grupos en crEO.
Si esta forma de acompañar el desarrollo de tu bebé resuena con vos, podés conocer cómo son nuestros 👉 encuentros de juego libre para bebés en crEO y vivirlo desde el cuerpo, el tiempo compartido y la presencia.
A veces no hace falta entender todo antes.
Hace falta venir, mirar y estar.
El encuentro no es solo para el bebé, también lo es para los adultos, que encuentran en otros mapadres un sostén fundamental en la crianza → No criar en soledad: la importancia de la tribu